Javier Ceriani Biografia:

Desde muy chico Javier Ceriani tuvo una sensibilidad especial para entretener al público. Nacido en la localidad de Wilde, zona Sur de Buenos Aires, Argentina, le gustaba actuar delante de sus compañeros de colegio y de sus maestras de grado, como para los amiguitos del barrio y su familia, que se reían con las imitaciones que hacía de personajes de la televisión, de políticos y hasta de personajes históricos como Mahatma Gandhi. Javier preparaba su propio vestuario, cantaba, interpretaba lo que su  imaginación le dictaba.

Sus primeras clases de teatro las tomó a los 12 años en su barrio. Poco después continuó el estudio con maestros de la Argentina como Lito Cruz, Carlos Gandolfo y Augusto Fernández. Las dotes para la actuación eran innatas pero había un pequeño detalle: cuando Javier interpretaba a El Rey Lear el público se reía. Por eso los profesores le aconsejaron que descargara toda esa energía histriónica en la comedia.

Como lo había hecho desde niño, Javier arma sus propios espectáculos y recorre el circuito de restaurantes, pubs, escuelas y clubs de barrio. Este público heterogéneo y el trabajar en condiciones precarias le sirven para ejercitar la improvisación y entender mejor ciertos mecanismos del humor.

Paralelamente, Ceriani cultivaba el otro lado de su vida.  Más reservado, sereno y con las ganas de entender en su totalidad a la sociedad, estudiaba política, religión y economía. Así trabajó como secretario en la Universidad Católica de Buenos Aires.

Al tiempo, hace teatro en salas de reconocido prestigio de la Argentina, como el Teatro General San Martín, Teatro Payro, el Complejo la Plaza, donde interpretó obras como Casino –sobre la guerra de Malvinas–  o  Fubtolitis –sobre el fanatismo de los hombres por la pelota.

La carrera artística de Javier Ceriani crece aún más con dos hechos. El primero ocurre en 1998 cuando el humorista Nito Artaza lo convoca para la obra Tetanic, donde son protagonistas las estrellas internacionales  Moria Casán e Isabel Sarli; al año siguiente lo hace en Misión Imposible, con Graciela Alfano.

El segundo ocurre al poco tiempo cuando se presenta a un casting  para trabajar con el mítico humorista y showman Antonio Gasalla. Fueron 5 mil personas quienes concursaron y Ceriani quedó entre los 10 mejores. Así, durante 3 años trabajó con el artista en el programa de televisión El Palacio de la Risa, ciclo de éxito en canal 13 y el 9. Eso le dio la clave del sentido de la comedia televisiva, tan diferente a la del teatro, y su imagen comenzó a ser familiar en otros programas del medio. De esta manera trabaja como reportero estrella en los programas Uno x semana y Circomania.

En el año 2000 Javier Ceriani siente que la Argentina va en un rumbo equivocado a la vez que se hace más evidente la necesidad de ampliar sus horizontes profesionales. Acompañando a un productor viaja a Miami. Una vez en la ciudad se enfrenta con una dura realidad: no es fácil por su personalidad hacerse de un lugar en el medio. En la prensa a artistas encuentra un paliativo. Trabaja con la estrella internacional Julio Sabala que se convierte en una gran escuela, ya que viajando con él aprendió a saber de qué se ríe el público de los diversos países del continente, además del profesionalismo de Sabala, uno de los showman más importantes del Continente.

Precisamente en  Acapulco, México, en el 2003, mientras tomaba reposo de una de las giras, el clima de la ciudad le despierta esas ganas de vivir del arte que la Argentina le había quitado. Toma una decisión difícil: renunciar a su trabajo junto a Sabala. Empieza a tener algunas participaciones en programas de la televisión mexicana, y cuando estaba a punto de trabajar en La Jaula (Televisa), es que recibe de la ciudad de Miami una llamada de Omar Romay  sobre un viejo video que había dejado tiempo atrás. El productor y dueño del canal 41 le pide que regrese a los Estados Unidos a sumarse a un nuevo proyecto: La Cosa Nostra.

El éxito del programa fue arrollador. En pocos meses Javier Ceriani se convirtió en una figura de renombre por su estilo desprejuiciado, su look glamoroso – pelo largo y rubio; ropas fashion –  y su lengua temida por ricos y famosos. La Cosa Nostra tuvo dos años ininterrumpidos de éxito.

Así surge la posibilidad de trabajar en radio bajo la protección de SBS.  De esta manera nace en el 2005 Zona Cero (WCMQ Clásica 92.3 FM). El programa repitió el suceso de la TV pero en un horario inusual: de lunes a viernes de 6 a.m. a 10 a.m. Un exitoso ciclo que tuvo estuvo tres años logrando grandes exclusivas.

Asimismo, durante el 2006 Javier Ceriani pasa fugazmente por Mega TV haciendo dos especiales llamados Ceriani en Serio, donde entrevistó a Laura Bozzo, Dr Polo, Gloria Trevi. Este trabajo fue muy importante ya que el televidente apreció a un Javier Ceriani reflexivo, apto para las preguntas y repreguntas, cálido pero sin dejar de lado su marca inconfundible: entretener con buen humor.

Ya en el 2007, Ceriani cumple un sueño: llegar a la televisión nacional. Azteca América lo convoca para el reality show Suegras. La aceptación del público hispano en los Estados Unidos y México fue inmediata. Tal es así que ahora Javier Ceriani prepara un proyecto para hacer un magazine a nivel nacional, que seguro volverá a confirmar el buen humor de un artista sin fronteras, apto para todo público.   

En el 2008 vuelve con todo, consolidado como el rey de la radio en una renovada Zona Cero ahora en Romance 106.7 . Un programa que promete sacudir las mañanas de Miami con sus exclusivas, la mejor música, los artistas más importantes y el glamour que siempre ha caracterizado a Ceriani.